La cara bella de la muerte

Quizás con todo lo de la gripe aviar ese no es el momento adecuado para presentaros una artista alemana cuya obra me fascina. O quizás si, es justamente el momento correcto para combatir las imágenes tristes que han dejado todo los cadáveres en las playas alemanas de la isla Rügen (contraste brutal con el paisaje romántico de Rügen que algunos quizás conocen por el cuadro Kreidefelsen auf Rügen del pintor Casper David Friedrich).
A Iris Schieferstein le conocí en 1997 en Berlín en el Tacheles, dónde entonces estaba colaborando en una obra de teatro. Ella tenía su taller allí y nunca voy a olvidar el olor a formalina que te esperaba entrando allí. Elle es escultora y el material con el que trabaja son animales muertos. De los fragmentos Iris recompone nuevas criaturas que son tremendamente bellas y a la vez irritantes – le da una cara bella a la muerte y la convierte en algo estético. A mí me fascino mucho este horror de la muerte, el sentimiento Frankensteinesco y la sensación de belleza que causan sus criaturas.

1 Comments:
Reconozco que soy incapaz de apreciar esa "sensación de belleza" en este tipo de obras. Me chocan, me sorprenden, me hacen pensar (curiosidad por el proceso), algunas me pueden despertar una sonrisa, otras hambre... pero no las encuentro bellas.
Por el contrario el cuadro de Friedrich es de los que no me canso de mirar imaginando una historia alrededor del personaje.
Para gustos, colores.
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