miércoles, marzo 29, 2006

De vuelta en Berlín

Este fin de semana largo pasé en Berlín, ciudad dónde vivía entre 1995 y 2000. Aunque la ciudad ha cambiado algo en los últimos 6 años (el cambio más radical vivía la ciudad definitivamente durante mí estancia), sigue con estos “vibes” creativos y alternativos, y con esta sensación de que todo sea posible. Es la gente de Berlín que define la ciudad, cosa poco común para una capital.

Claro, ahora se ha puesta más comercial, pero mantiene una mezcla perfecta entre lo comercial y lo alternativo. Aunque los precios han subido algo, la ciudad sigue bastante barata. Circunstancia que se debe al hecho de que sus habitantes no tienen mucho dinero. Creo que Berlín es la única capital europea que de verdad esta en quiebra y tiene una tasa de desempleo tan alta. Eso es la herencia del tiempo cuando Berlín era una isla con poca industria y solamente sobreviviendo por las subvenciones. Era la época de la confrontación de dos sistemas que veían en Berlín un escaparate para mostrar la gloría de su sistema. Menos mal que este tiempo ya ha pasado. Aunque en los últimos diez años muchas compañías se han mudado a Berlín, solamente han abiertos oficinas de representación con pocos puestos de trabajo.

Cuando me mudé a Berlín, vivía primero en Christburgerstrasse en Prenzlauer Berg en un piso de una habitación, sin baño y con el servicio a mitad de la escalera. La calefacción en la habitación no funcionaba y en invierno me puse varios jerséis y un gorro antes de acostarme. Por la mañana la habitación estaba blanca porque la ventana estaba congelada por dentro. Me lavé en el lavabo de la cocina (con solamente 5 litros de agua caliente) que no tuvo calefacción. Encendí el horno y lo dejé abierto… Lo sorprendente es que en está época no me puse enferma ni una vez!

El piso tenía un balcón bonito y el piso medió en total unos 34 m2 y costó unos 50 Euros al mes! Cuando empezaron a renovar el edificio me tuve que mudar y me fue al Lettestrasse en el Helmholzplatz, también Prenzlauer Berg, pero esta vez con baño y calefacción y tres veces más caro. Me mudé dos veces más, siempre alrededor del Helmholzplatz. Para los que no me conocen: soy la reina de las mudanzas. Y justamente allí me quedé esta fin de semana en casa de una amiga. Que sentimentalismo, que recuerdos! Berlín definitivamente no ha perdido su encanto! Disfruté mucho de Berlín y de mis amigos y el tiempo se quedó muy corto… habrá que volver pronto!