miércoles, marzo 22, 2006

Corre, niña corre

Estos días no he podido actualizar mi blog, porque no tenía el tiempo. La falta de tiempo es la enfermedad de nuestros días. Es curioso, según las estadísticas deberíamos disponer de más tiempo libre porque nuestra jornada laboral se esta reduciendo continuamente. Pero as la vez pasa algo con el tiempo: se esta acelerando. Eso se debe por gran parte a la revolución tecnológica.

Internet hace posible que tenemos acceso a cualquier información en cada momento, ya no estamos restringidos por horarios. Email permite enviar y compartir información (necesaria o no) y trabajo. Lo que antes tardaba unos días, se soluciona hoy en pocas horas. ¿Alguien se puede imaginar trabajar sin Email y Internet?

Mi tía trabajaba más que 40 años como secretaria y dice que a partir de finales de los años noventa la vida laboral se ha cambiado drásticamente. No solo por la llegada de Internet, sino sobre todo por un cambio en la actitud de la gente. Lo que antes te pedieron por hacer dentro de un cierto limite de tiempo, a partir de entonces empezaron a pedirtelo para ya.

Mi padre me contó que en los años sesenta cerraron el negocio por la tarde cuando alguien tuvo cumpleaños y lo celebraron. Y eso aunque hubo mucho trabajo y la gente además trabajaba más horas. Pero les dieron el tiempo suficiente para llevar a cabo sus tareas, mientras hoy en día tienes la sensación que siempre corre prisa y siempre llegas a lo justo.

Debido a la disponibilidad total por Email, uno se ve además confrontado con mucho trabajo innecesario. ¿Cuánto tiempo derrochamos leyendo Emails? La gente ya no piensa antes de escribir sobre lo que quiere decir, sino escribe rápidamente su comentario. Hoy por ejemplo, he gastado media hora siguiendo una conversación por Email de unos colegas que recordaba a un partido de tenis entre Nadal y Agassi. Finalmente me di cuenta de que la conversación a) se basaba en malentendidos y b) el problema ya se había resuelto hace dos meses.

Y después del trabajo empiezan las actividades sociales, culturales o lo que sea. Yo tengo que confesar que soy un fan de no hacer nada. Por eso me gusta viajar en tren: no tienes que hacer nada y no tienes que justificarlo. El tren se mueve rápidamente y tú puedes quedarte inmóvil. La aceleración te lleva a otro lugar sin que te tengas que mover.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Comparto lo de los trenes. Trenes, aviones y autobuses siempre me han parecido lugares inmejorables para pensar. Son situaciones de excepción, de calma, entre todas las urgencias que dejo atrás y todas las que esperan al llegar.

8:24 p. m.  

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